La transparencia como forma de la objetividad.

Etica y periodismo. La era de los links retoma el lugar de la era del papel. Implicaciones del concepto de  representación de la realidad.

David Wienberger

http://www.hyperorg.com/blogger/2009/07/19/transparency-is-the-new-objectivity/

La transparencia es la nueva objetividad
Un amigo me pidió que publique un explicación de lo que me refería cuando dije en PDF09 que “la transparencia es la nueva objetividad”. En primer lugar, pido disculpas por el cliché de “x es el nuevo y.” En segundo lugar, lo que quise decir es que la transparencia ahora ha sustituído la vieja objetividad en la ecología del conocimiento.
Fuera de la esfera de la ciencia, la objetividad está desacreditada en estos días como algo más que una aspiración, y hasta esta aspiración parece bastante imprecisa. El problema de la objetividad es que se trata de mostrar lo que se ve del mundo desde ningún punto de vista particular, que es como preguntarse a qué se parece  algo en la oscuridad. Sin embargo, la objetividad – incluso como un objetivo inalcanzable – tuvo un papel importante en el cómo hemos llegado a confiar en la información, y en la economía de los periódicos en la era moderna.
Así constatamos como esto empujó al principio a los periódicos en contra de los blogs. Se nos dijo que los bloggers tienen agendas, mientras que los periodistas nos dan una información objetiva. Por supuesto, si usted no cree que la objetividad es posible, entonces usted cree que la pretensión de objetividad  en realidad esconde los sesgos que existen inevitablemente. Eso es lo que quería decir cuando, durante una conferencia de bloggers de prensa en la Convención Nacional Demócrata 2004, le pregunté al ganador del Premio Pulitzer, el periodista Walter Mears a quién estaba estaba apoyando para la presidencia. Me respondió (parafraseando!), “Si se lo digo, ¿cómo se puede confiar en lo que escribo?”, A lo que respondí que si él no nos dice, ¿cómo podemos confiar en lo que está en los blogs?
Entonces, ese es uno de los sentidos en el que se usa la transparencia como la nueva objetividad. Lo que se solía creer, porque pensábamos que el autor era  objetivo, ahora creemos porque podemos ver a través de los escritos del autor a las fuentes y los valores que le llevaron a esa posición. La transparencia da al lector información por la que se pueden eliminar algunos de los efectos no deseados de aquellos parcialidades siempre presentes. La transparencia nos lleva a aceptarla como la forma utilizada para la objetividad.
Este cambio hace parte de la época actual.

La objetividad  puede  presentarse como un punto de llegada para la credibilidad: Si la fuente es objetiva y bien informada, habrá razones suficientes para creer. La objetividad del periodista es un punto de llegada para la investigación del lector. Esa fue parte del gran valor final reclamado por los periódicos: “No se puede creer lo que leí en un periódico sensacionalista tendencioso, pero como nuestro objetivo es la noticia,  su investigación puede ya detenerse aquí. Los sistemas de acreditación se apoyan sobre la misma base: Usted puede detener su búsqueda  cuando se llega a una autoridad con credenciales que dice: “Yo me ocupo. Puedes creerlo.” Fin de la historia.

Pensamos que se trata de cómo funciona el conocimiento, pero resulta que es realmente cómo funciona el papel. La transparencia prospera en un medio con vínculos, para que, literalmente, se puedan ver las conexiones entre las pretensiones del proyecto final y las ideas con las cuales se informó. El papel, por el contrario, sólo aspira a los enlaces o vínculos. Se puede buscar una cita, pero eso es caro, consume tiempo y esa actividad tiene más probabilidades de resultar en fracaso que éxito. Así, durante la Edad del papel, nos acostumbramos a la idea de que la autoridad venía en forma de una señal de stop: Usted ha llegado a una fuente cuya fiabilidad no requiere de mayor investigación.
En la Edad de los links,  seguimos utilizando las credenciales y confiamos en las autoridades. Estas son maneras de ampliar los conocimientos indispensables, es decir, haciéndonos saber más de lo que sólos cualquiera de nosotros podría hacerlo. Sin embargo, cada vez más, las credenciales para el mejor trabajo  y la autoridad del conocimiento  se halla  en la mercancía, el tema ya está establecido y no vale la pena discutir sobre eso. En los bordes de los conocimientos – en el análisis y la contextualización que los periodistas hoy en día nos dicen que es su valor real – que quieren, necesitan, pueden tener allí se halla la transparencia. La transparencia añade a  la información   una manera de ver  la forma que pueden sus tener  hipótesis y  valores , y nos permite ver los argumentos que el informe resuelve de una forma y no otra. La transparencia – la capacidad incluída  de ver a través del proyecto publicado – a menudo nos da más razones para creer que una iformación posee la pretensión de objetividad de quien lo hizo.
De hecho, la transparencia presupone la objetividad. Cualquier persona que proclama la objetividad debe estar dispuestos a respaldar esta afirmación dejandonos ver las fuentes, los desacuerdos, y los  supuestos   valores personales, existenes fuera del texto. La objetividad sin transparencia cada vez más se parecerá a la arrogancia. Y luegoes  una tontería, ¿por qué deberíamos confiar en lo que una persona – con la mejor de las intenciones – insiste en que es cierto cuando en cambio podría tener una red de pruebas, de ideas y argumentos que mostrar?
En resumen: La objetividad es un mecanismo de confianza de aquellos que confían en que su medio de comunicación no puede tener enlaces. Ahora nuestro medio lo puede.

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